Y eso hice, huí a casa de mi Tia MJ, fui feliz, que tranquilidad, sólo se escucha las aves volar. Dios!!! soy feliz decía en mi interior. Me dispuse almorzar, luego a comer postres limeños, la tertulia del café, sí esto es una buena tarde. Siendo las 10 para las 6 de la tarde me aventuré a regresar a casa, ya relajada y con ganas de continuar mi rutina interrumpida de caminar descalza en casa y ordenar la sala y demás.
Todo la felicidad se acabó cuando pisé la vereda del condominio, parecía el portal del infierno, satanás no se ha ido me pareció escuchar por algún lado, el vecino maldito seguía con su música de fiesta ahora más fuerte y acompañada con unas potentes voces roncas y desentonadas de infelices borrachos. Me detuve, vacilé un momento, pero me decidí entrar en casa esperanzándome que ya dentro no escucharía ruido. Mi esperanza cayó por los suelos toda mi sala vibraba. Entré a esconderme a mi cuarto cual conejillo cobarde huyendo de su cazador.
Ahora estoy acá en mi cama escribiendo y preguntándome como un grupo de personas pueden dominar al resto, nadie se queja? o se han conformado?, la verdad cada día me convenzo que debo salir de este país, los peruanos están transformando de animales a bestias agresivas que sólo buscan una cosa, satisfacer sus necesidades de inferiores. Necesidad de un miserable que tiene poder ahora, bueno cree tenerlo, abusa y pisotea a los demás, se revuelca en el lodo de sus complejos para luego vestirse de rey poderoso para humillar a los demás.
Lamento decirlo, el Perú cada día se hunde más en su mierda......